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Punto de partida para un itinerario formativo de la Colaboración en Bolivia

Publicada en 9 · ago · 2016

El encuentro de Colaboración en Santa Cruz de la Sierra realizado en este año, como Provincia nos ha confirmado en la importancia de la formación centrada en la Misión de Cristo. Centro en el que jesuitas, laicos y otros (quienes quieran afectarse), estamos muy de acuerdo para servir a Dios, desde nuestra fe. Por lo tanto, al pensar la formación para la colaboración en la Misión de Cristo, nuestro punto de partida es la Misión.

 

Con esta guía, nos hemos sentado a reflexionar la primera experiencia provincial de formación ignaciana de laicos, denominada “Tras las huellas de Javier”, fundamentalmente promovido con los materiales y la metodología de formación ecuatoriana de “El Cardoner”, dirigida a los lacios de las obras y de las parroquias encomendadas a la Compañía, organizados en regiones apostólicas (2014-2015). En este punto del camino, esta experiencia nos está ayudando mucho para diseñar el itinerario formativo que deseamos realizar.

Asimismo, leímos el diagnóstico sobre el conocimiento de la misión y espiritualidad ignaciana de los que trabajan en las obras de la Compañía de Jesús, investigación que se encomendó para contar con datos y conclusiones derivadas del cruce de datos. Los que nos ayudaron a tomar conciencia de que muchas de las personas laicas que trabajan en las obras de la Compañía y que algunas de ellas dirigen obras, no tienen claro cuál es la Misión de la Compañía de Jesús. Asimismo, su experiencia de la espiritualidad ignaciana no les ha llevado a profundizar el discernimiento ignaciano, los ejercicios espirituales, la fe y la justicia, etc.

Para una mayoría significativa de laicos, la Compañía de Jesús son los jesuitas concretos con quienes trabajan en una obra, punto interesante de acercamiento pero que no necesariamente le lleva a conocer la Compañía como tal. Como tampoco necesariamente los estudios socio-económicos de la realidad que modelan los marcos referenciales de muchas obras sociales, son únicamente los que fundamentan la misión ignaciana de una obra social; sino, sobre todo, el espíritu trinitario con el que miramos la realidad, la que funda la Misión.

Bueno, muchas otras consideraciones nos dejamos en el tintero. Y ninguno de los que les hemos compartido es nuevo. Sólo afirma y allana nuestro camino, de quienes en concreto seguimos dando pasos en esta Provincia para animar la Colaboración. Y una manera práctica de iniciar esta “unión de ánimos” entre laicos y jesuitas para la Colaboración en la Misión, será diseñar aquel itinerario formativo ignaciano fundamental que hemos aludido antes.

Este itinerario para la Colaboración, pensamos que debe iniciar presentando a todos los lacios de las obras la Misión de Cristo de la Compañía de Jesús. A los que más quieran afectarse, se les abra el tesoro que la espiritualidad ignaciana magistralmente recogida en el Cardoner. A este inicio la Provincia lo está llamando “formación fundamental”, etapa primera por la que deberán pasar todos los laicos que trabajan en las obras, como parte de su inserción a la obra y a la misión de la Compañía. Queremos que esta etapa sea el del “enamoramiento”, al que muchos jesuitas hacemos referencia cuando conocimos la misión de Jesús, la de la Compañía, la de la Iglesia, que tiene como culmen los ejercicios espirituales, que sella un compromiso de seguir construyendo el reino de Dios.

Un punto que todavía nos falta considerar en este itinerario es dónde o en qué momento o etapa confluyen jesuitas y laicos como colaboradores de la Misión. Pero sabemos que para este momento, contamos con la “Caja de herramientas”, para construirlo juntos.

Para este camino, se ha visto conveniente renovar la comisión de colaboración de la provincia, sobre todo para que ayude a elaborar este itinerario ignaciano del colaborador. La idea es que este itinerario se presente después de la Congregación General 36 y que las obras los asuman en sus planes operativos anuales. La segunda etapa de este itinerario tendrá otros matices, pues los lacios que se enamoren de la Misión, tocará tomar en cuenta el tema del acompañamiento.

 

Fuente: P. Freddy Quilo