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Trabajo Apostólico

La Experiencia Apostólica es la etapa en la cual el jesuita en formación, sea Hermano o Escolar, es enviado a vivir junto con otros jesuitas adultos y a trabajar a tiempo completo en una actividad que forma parte de la misión de la Compañía de Jesús. El jesuita vivirá un momento especial en su proceso formativo integrándose en una comunidad y experimentando cómo puede contribuir a la vida apostólica, usando sus habilidades pastorales, culturales y técnicas, formando parte de un equipo apostólico – jesuitas, religiosos y laicos – al servicio de los demás, y entendiendo lo global y complejo del apostolado al que se le destina.

La meta es la integración del jesuita al cuerpo apostólico de la Compañía, mediante el descubrimiento práctico de las potencialidades, cualidades y aptitudes para el trabajo apostólico comunitariamente asumido, y la integración de su identidad como jesuita dentro de un equipo en misión. Se pretende que el joven jesuita, frente a determinados retos adecuados, supere los miedos naturales, asuma compromisos y le sirva como plataforma futura para la vida y el estudio de la teología.

En algunos casos esta etapa de la Formación – que dura dos o tres años – se realiza en otras provincias o en obras internacionales de la Compañía.