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Formación Permanente

La formación permanente es una exigencia de la misma vocación religiosa y apostólica, ya que necesitamos reavivar continuamente el don recibido, mantenerlo siempre encendido y tener fresca la novedad permanente del don de Dios. No se trata únicamente de un perfeccionamiento teórico, académico o práctico, a modo de reciclaje intelectual o profesional, sino de algo mucho más profundo y extenso, pues la formación permanente radica en lo más hondo del espíritu que desea adaptarse lo más posible y en todo lo posible a las circunstancias presentes y a prever, en cuanto cabe, el mismo porvenir.

La CPAL ofrece el programa denominado ARANDÚ, una palabra guaraní que describe al hombre sabio que capta y vive los signos de los tiempos desde dentro, desde el corazón. El programa ofrece un tiempo de estudio, reflexión, e integración personal y comunitaria en el Espíritu, del camino ignaciano hoy para la segunda mitad de la vida del jesuita. Los dos meses terminan con una semana de síntesis y trabajo personal, seguidos de ocho días de Ejercicios Espirituales personalizados.