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Beato Antonio Baldinucci

Beato Antonio Baldinucci en PDF

Misionero popular en Italia. Fue beatificado en 1893 por León XIII.

Nació en Florencia, Italia, el 13 de junio de 1665, en el seno de una familia aristocrática venida a menos. La corte ducal de Florencia era entonces una de las más ricas de Europa. Reinaba en ella Cósimo III.

Antonio tuvo por padrino de bautismo a Leonardo Buonarrotti, sobrino del célebre Miguel Angel.

Estudió en el Colegio de los jesuitas de Florencia. Tenía buena presencia e inteligencia, y sin embargo era de salud delicada. Por un tiempo pensó seguir a su hermano mayor en los dominicos, pero, casi por casualidad, hizo los Ejercicios espirituales y empezó a considerar una vocación jesuita. Su padre se opuso en un comienzo fuertemente, pero al fin él mismo lo llevó en carroza a Roma y lo presentó al Padre General Juan Pablo Oliva. Y así, a los 16 años ingresó en el Noviciado de San Andrés del Quirinal el 21 de abril de 1681.

Durante el período de su formación jesuita en el Colegio Romano, Antonio pidió repetidas veces ir a misiones en India, China o Japón. Pero siempre las dificultades de su salud no le permitieron realizar esa vocación. Su cuarto estaba ubicado muy cerca del que había tenido San Luis Gonzaga, y muy próxima había una pequeña tribuna, desde la cual Antonio podía seguir las clases con menos fatigas. Para restablecerse fue destinado a pasar un tiempo en la zona campestre de los alrededores de Roma. Allí en contacto con la gente de las aldeas, de la Sabina y el Alto Lacio, empezó a sentir su vocación de misionero popular.

Fue ordenado sacerdote el 28 de octubre de 1695. En 1697 estuvo misionando en Viterbo y al año siguiente fue enviado a la Residencia jesuita de Frascati donde va a permanecer hasta su muerte. Entre los años 1697 y 1717 va a visitar 30 diócesis y dará un promedio de 22 misiones anualmente. El 15 de agosto de 1698 pronunció su Profesión solemne en la Compañía.

Él viajaba siempre a pie, no preocupado del tiempo, con un bastón de peregrino en sus manos, con sus apuntes y las cosas que le eran necesarias en una mochila en las espaldas. En las misiones siempre se guió por las meditaciones centrales de los Ejercicios de San Ignacio. Y regularmente organizaba un acto penitencial con procesión para mover al pueblo al Sacramento de la Reconciliación. Y siempre terminaba la misión con una Eucaristía solemne. Cuando él no predicaba, estaba en el confesionario o enseñando catecismo a los niños. Hacia el final de la misión se hacía una fogata, al lado afuera de la iglesia para que naipes, malos libros, y canciones fueran allí arrojadas. Otros ponían a sus pies dagas y revólveres.

Fueron 20 años de encarnación del Evangelio, anunciada hasta el más pequeño centro habitado, y vivida en la asistencia de los enfermos, moribundos, y especialmente de los pobres.

Su última misión fue la que dio en Poffi adonde llegó el 18 de octubre de 1717, en un muy mal estado de salud. El 26 se sintió muy mal y debió guardar cama. Murió el 7 de noviembre de 1717 a los 52 años de edad.

El Papa León XIII lo beatificó en 1893.